¿Estás lista para impartir disciplina? Cuatro pasos sencillos para empezar

La disciplina es, simplemente, la manera de mostrar cómo queremos que se comporten para que estén bien y no les pase nada. Les enseñamos estas lecciones de vida para ayudarles a integrarse sin problemas en todo tipo de grupos, en el colegio y en su entorno social.

¿Cómo se les inculca la disciplina a los niños?

Unos breves principios orientativos es todo lo que necesitas para inculcar a tu hijo disciplina de manera segura y eficaz:

1. Pon límites y cíñete a ellos. Los niños solo son capaces de asimilar los límites y las fronteras si nosotros los hacemos respetar sistemáticamente. Aprenden mejor y más rápido si aplicamos siempre los mismos límites y las mismas expectativas de comportamiento. No resulta eficiente crear reglas cuando estamos fuera de casa si luego no se hacen respetar también en casa.

Ejemplo: Si queremos que se siente a la mesa correctamente, coma con el tenedor y hable en voz baja, tenemos que practicar y fomentar dichos comportamientos en el hogar para que cuando vayamos a comer fuera sepan comportarse.

2. Los límites no se pueden negociar. Los deseos de los pequeños son totalmente libres, por lo que no son capaces de elegir sus propios límites. Nosotros sabemos qué es lo mejor para ellos, y aunque traten de oponerse, tenemos que ayudarles a que sigan nuestras instrucciones hasta el final. Es importante que mantengamos la autoridad.

Ejemplo: Si queremos que nuestros hijos apaguen la televisión y se vayan a la cama cuando les decimos que es hora de ir a dormir, lo que no podemos es decir que «Sí» cuando nos pidan quedarse «5 minutos más».

3. Enséñale lo que son los derechos y las obligaciones. Todo el mundo nace con derechos y obligaciones. Cuando vivimos en familia, cada miembro tiene una serie de derechos y obligaciones que ha de cumplir para que todo funcione como la seda. El enseñar a los niños desde una edad temprana su responsabilidad ayuda a comprender que el seguir una serie de reglas les permite acceder a sus derechos.

Ejemplo: Una niña de 4 años no quiere ponerse ella sola los zapatos; quiere que sea mamá quien se los ponga. Mamá le ha dicho que si quiere ir a jugar al parque tiene que ponerse ella sola los zapatos, como una niña mayor, y le da un plazo de 5 minutos para ponérselos. Si no se los pone en ese rato le explicará que ya no les da tiempo a salir porque lo han malgastado esperando a que ella terminara. Es importante que la madre no alargue el plazo acordado para ponerse los zapatos o perderá con ese gesto su autoridad (véase el punto 2).

4. Mantén la disciplina como disciplina. Es útil que los padres dejen claro que la disciplina es algo que está vigente y que se está aplicando. Es importante que el niño no se sienta confundido ni tenga dudas sobre las intenciones o las motivaciones de los padres en este aspecto. Cuando un niño haga algo que haya que corregir, los padres de inmediato deberían mostrar un cambio de actitud claro y patente para así captar su atención y hacerle ver que la disciplina se está poniendo en práctica. Normalmente deberíamos utilizar el nombre del niño cuando nos dirijamos a él, contacto visual directo, una voz más baja de lo normal, cara seria, y una conversación clara y sincera (utilizando el tono y el vocabulario adecuado a su grado de madurez) en la que se le explique lo que ha hecho mal y cómo se ha de corregir. Después de eso se puedeer a la actitud habitual para poner de manifiesto que el «momento de las enseñanzas» ha terminado.

Utilizar bromas o sarcasmo suele confundirles. Asimismo, el ayudarse con preguntas retóricas puede resultar igualmente confuso y poco claro. Es posible que los niños no sean capaces de saber cuándo los padres están imponiendo disciplina y cuándo están en plan gracioso. El definir un estándar claro de disciplina ayuda mucho a aclarar la situación y a evitar ambigüedades.

Ejemplo: Juan sabe que no puede jugar al balón dentro de casa, pero aún así lo hace, y sin querer golpea un cuadro que está colgado en la pared y que cae al suelo. El padre escucha el ruido y le llama . Cuando Juan acude, su padre le dice «Sabías que no se puede jugar al balón en casa. No has obedecido y, como consecuencia, has roto un cuadro. Estás castigado este fin de semana y, además, tendrás que hacer en casa alguna tarea más de las habituales. Ve y recoge el lío que has montado. Hablaremos más tarde de estas tareas extra que tendrás que hacer.» Más tarde es importante que el progenitor hable con el pequeño sobre la importancia de las reglas y de las normas familiares.

A algunos padres la disciplina puede parecerles un tema duro y arduo, pero cuando se aplica partiendo del amor y del cariño se convierte en una herramienta para criar a niños felices y seguros de sí mismos. Todos estamos sometidos a algún tipo de disciplina en nuestras vidas; p. ej., la policía o nuestro jefe. Los niños necesitan aprender esta disciplina de los adultos para poner en práctica el autocontrol, lo que hará de ellos personas seguras de sí mismas y capacitadas para enfrentarse a sus errores o a problemas sin que eso mine su autoestima.

El conocimiento es el poder

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Sobre la Instructora
Paternidad Proactiva
Dra. Deanna Marie Mason PhD
Mas de 20 años de experiencia clínica ayudando a familias: Licenciada en Enfermería, Máster en Práctica Avanzada de Enfermería: Pedriatric Nurse Practitioner y Doctorado (PhD) en enfermería. Profesora universitaria, especialista en educación del paciente, investigadora pediátrica, colaboración con publicaciones científicas internacionales de primer nivel, actividad filantrópica continuada relacionada con la promoción de la salud y el bienestar, esposa y madre de dos hijos.

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