¿Te sientes abrumada y desbordada por vivir en el extranjero? 3 Pasos para hacerte con el control de la situación.

Para una familia expatriada es el momento en el que la culpa y las dudas pueden empezar a asediarnos. De repente, nos puede parecer que no lo estamos haciendo todo lo bien que podríamos, que nos estamos quedando cortos o que no estamos suficientemente preparados para superar este reto. La duda puede empezar a afectar negativamente a nuestro espíritu aventurero y a provocarnos ansiedad por tener que salir de nuestra zona de confort. A continuación, y dado que sabemos que hemos cambiado y que nos sentimos de modo diferente, la culpa empieza a hacer acto de presencia. Empezamos a pensar que deberíamos ser más fuertes, que otras personas están haciendo aquello que nosotros estamos evitando hacer, y que no somos el tipo de madre, padre o cónyuge que deberíamos ser.

Como método para combatir la ansiedad, la duda y el sentimiento de culpa, algunas personas ponen en marcha de manera inconsciente una serie de mecanismos que les hagan sentir que controlan la situación, como por ejemplo:

  • Evitando aprender el idioma del país.
  • Evitan salir solos o de manera independiente, o evitan interaccionar con la gente del país.
  • Critican todo aquello que la gente del país hace o dice, o critican su manera de comportarse.
  • Se relacionan solo con personas «como ellos», con los que comparten un idioma, un color de pasaporte o la aversión a la cultura del país.
  • Dan a los hijos excesivos caprichos en forma de tiempo de dedicación, energía o regalos, para así sentirse los mejores padres del mundo. Además, utilizan a los hijos como excusa para estar ocupado y evitar relacionarse con los demás.
  • Intentan ser la esposa perfecta (manteniéndose en una forma fantástica, estando perfectamente arreglada, llevando la casa a la perfección, etc.): se convierten en la mártir de la relación como forma de justificar lo duro que es vivir en el extranjero.
  • Compiten con otros padres en una carrera para ver quiénes son los más felices, quiénes tienen los hijos más perfectos, quiénes están aprovechando más a tope la experiencia, quién colabora con más ONG, etc.; todo con el fin de crear un círculo de influencia más reducido y de evitar abordar la ansiedad que las dudas y la culpa provocan.
    Por supuesto, esta no es la lista completa de todos los comportamientos que desarrolla la gente para sobrellevar esta situación; esta lista incluye únicamente algunas de las acciones más habituales y que más problemáticas pueden acabar resultando. Además, tampoco hay que olvidar que en algunas personas no aparecen estas dudas ni este sentimiento de culpa. Es una respuesta sumamente personal.

Si ves que estás teniendo alguno de los comportamientos descritos anteriormente, la siguiente información podría resultarte útil

1. En aquellos momentos en los que veas que aumenta el nivel de ansiedad o que las dudas empiezan a acecharte, intenta encontrar un rato para respirar y desconectar. Puede incluso ser una pausa rápida de 1 minuto. Sal con disimulo y vete al coche, al baño o pon como excusa que tienes que «atender una llamada».  Necesitas un minuto para centrarte de nuevo.
2. Recuérdate a ti misma que lo que resulte de este momento no va a influir sobre quién eres.  Tú eres una persona íntegra y perfecta, incluso en momento difíciles. Confía en que si todas las partes implicadas colaboran con buenas intenciones, tú vas a ser capaz de llegar a un acuerdo o de encontrar una solución, sea cual sea el problema que tienes entre manos.

Esa última parte es importante, la de «colaborar con buenas intenciones». Si continuamente tienes en la cabeza una cantinela cuyo estribillo sea «Qué lerdos son las gentes de este país» o «Qué tonta soy» u «Odio este lugar/persona/cosa», te resultará mucho más difícil encontrar una solución o llevar a cabo la tarea que tengas entre manos. Durante ese minuto de desconexión intenta eliminar de tu cabeza los prejuicios y las críticas, de modo que puedas centrarte totalmente en ese momento, sin las trabas y las limitaciones que impone la negatividad.

3. A continuación, trata de hacerlo lo mejor que puedas. Esto es algo que cualquiera puede hacer. Siéntete fuerte y orgullosa de tu esfuerzo y de tus buenas intenciones y tira para adelante. Esto no significa que las cosas siempre vayan a salir de la manera que te gustaría o que tenías previsto, pero sí que significa que lo has dado todo y has hecho todo lo que los demás podrían esperar de ti. El resto depende del destino.

Es normal querer lograr una sensación de control en aquellas situaciones en las que sentimos que hemos perdido el control. Casi todo el mundo se cuestiona a sí mismo cuando las cosas no van como uno cree que deberían ir.  Tratar de apoyar incondicionalmente a tu marido a la vez que crías a una familia en una cultura extranjera,… ¡es muy duro!  Todos nuestros comportamientos naturales se basan en las normas provenientes de la cultura de nuestro país de origen. Así, cuando actuamos de acuerdo con nuestros comportamientos naturales en una cultura extranjera y obtenemos una respuesta de nuestro entorno completamente diferente, esto nos puede resultar muy chocante.  Al final, uno acaba cuestionándose a sí mismo o a la persona que tiene enfrente.

Tener un plan para gestionar situaciones de estrés que provocan ansiedad o duda ayudará a prevenir la aparición de sentimientos de culpa.  Ni tienes que limitar tus interacciones ni tienes que ser una Supermadre o una Superesposa. Basta y sobra con que seas tú misma.

El conocimiento es el poder

  • Trata de recordar una experiencia que hayas tenido y que haya salido distinta de como te hubiera gustado.
  • ¿Qué hiciste y qué medidas tomaste en dicha situación?
  • Utilizando las estrategias anteriores, ¿cómo crees que podrías haber reconducido dicha situación, a día de hoy, o qué podrías haber hecho de manera distinta?
  • ¿Intentarías abordar la situación de manera diferente?

Haznos partícipes de tu opinión y comparte cualquier otra estrategia que hayas desarrollado para gestionar la ansiedad y la duda.

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Sobre la Instructora
Paternidad Proactiva
Dra. Deanna Marie Mason PhD
Mas de 20 años de experiencia clínica ayudando a familias: Licenciada en Enfermería, Máster en Práctica Avanzada de Enfermería: Pedriatric Nurse Practitioner y Doctorado (PhD) en enfermería. Profesora universitaria, especialista en educación del paciente, investigadora pediátrica, colaboración con publicaciones científicas internacionales de primer nivel, actividad filantrópica continuada relacionada con la promoción de la salud y el bienestar, esposa y madre de dos hijos.

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